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El día de hoy veo la vida como un inmenso océano;
arrecifes, bancos de peces; sombras oscuras;
lugares maravillosos pero también lugares tenebrosos.

Nunca se sabe si la criatura con colores brillantes
es la que espera y anuncia mi muerte.

El océano de la vida es sorprendente y prepotente.

Yo que le temía al agua y tu que fuiste el impulso. El que dijo: Ve a nadar pequeña.
Pero se te olvido lo más importante...Olvidaste enseñarme a nadar.

Como si fuera un pequeño pez dorado sujetado por la cola
y tu el que me arroja hacía el "vacío"; rumbo a lo desconocido.

Me arrojaste al agua y me mostraste lo maravilloso que es el mar;
pero en tiempo de tormenta y tempestad me abandonaste...
Y yo me quede sola; aún sin saber nadar.


Tuve miedo de ahogarme;
perderme y ser victima del gigantesco monstruo azul.


Sobreviví por instinto y descubrí que ya no estas;
que no regresarás y que si regresarás; no se si quiero estar.
Me ensañaste lo maravilloso que es el mar
y al dejarme descubrí algo que es el doble de impresionante...

A tu lado nunca hubiera aprendido a nadar. 

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